miércoles, 12 de febrero de 2020

LAS 50 PELÍCULAS MÁS GUSTADAS DE 2019 (VII): (¿Crisis?) La 2ª y la 3ª.

Ya ha pasado la ceremonia de los Oscars y, con motivo de la misma, se vuelve a comentar que, en los últimos años, esa Gran Fiesta del Cine, como se refieren a ella, ha perdido televidentes o espectadores y que no tiene más remedio que reinventarse. De ahí l´ausencia de un presentador o mago de ceremonias como antaño, la decisión de darle un montón de premios a una peli de habla extranjera y no a, en la humilde opinión d´El Cinéfilo Ignorante, tostonazos como Titanic y americanadas similares.

Vuelve el autor d´este blog cinero para insistir en que, de crisis, nada, que seguimos en una época dorada del séptimo arte en la cual se filman y s´estrenan películas insuperables, mejores, en opinión del qu´escribe, qu´en cualquier otra década anterior. Que el público vaya a lo fácil (básicamente, películas de mamporros y video-juegos que algunos denominan películas) es otra historia.

También es verdad que sonó una casi imperceptible alarma en los primeros meses del otoño del año pasado cuando los aficionados al cine que consideramos de calidad vimos una serie d´estrenos que se quedaban muy por debajo de nuestras expectativas. Fue, en concreto, durante el mes de septiembre, en el que confluyeron subproductos como La noche de las dos lunas con petardadas como Tu fotografía; es decir, que se tenía la sensación de que, desde América Latina hasta el Indostán pasando por las superproducciones de los Eeuu, que nunca fallan a la hora de fabricar cagarrutas, s´estaba averiando el invento.

Por suerte y como era d´esperar, se trató de una muy falsa impresión, qu´es que parece que las frases de cenizos y agoreros se hacen oír más que los tranquilos comentarios de aquellos que disfrutamos con un buen número de los estrenos semanales.

Muestras de excelencia son las dos obras que traemos a continuación y que se han ganado con todo merecimiento las medallas de plata y de bronce.


2. EN BUENAS MANOS (Jeanny Herry, 2018)
https://www.youtube.com/watch?v=SVmh_jN0imw

Qu´el drama Pupille o En buenas manos se califique de documental supone un arma de dos filos o incluso de tres: por un lado, parece rebajar su categoría creativa, que la tiene de sobra, y, de igual modo, lo puede relegar a un simple elemento propagandístico del sistema de sanidad pública de la República Francesa, pero, también, considerarlo como documental redobla su función divulgativa, a saber, informar al espectador de aspectos sobre un tema poco tratado en el cine y sobre el que, por lo mismo, sabe todavía menos la persona que no se ha involucrado en él. Aparte de estas etiquetas, este película sin extremismos destaca, sobre todo, por unas interpretaciones para las que se queda muy corto la calificación de magistrales: Sandrine Kiberlain, la pelirroja que ha hecho de todo, sigue encandilando, y, por su parte, Gilles Lellouches, también protagonista de otra película de este Top 50, cumple su papel hasta el punto de l´admiración sin desmerecer en absoluto a Élodie Bouchez y a sus encantadoras facciones. Se ve entre todos una fusión entre lo bello y lo difícil, de cuyo resultado se encarga la directora Jeanny Herry obteniendo unas dosis de ternura que ponen al espectador a punto de soltar su lagrimita. A alguno se l´escapará; a otros, quizá no, pero resulta imposible estar impasible. Aquí, los sentimientos y la ciencia van de la mano y se vive discreta pero intensamente cómo brilla el amor entre la burocracia y los pasillos de un hospital.


3. LOS MISERABLES (Ladj Ly, 2019)
https://www.youtube.com/watch?v=iWmWKiWeyPU


Ha sido, con perdón de las dos pelis que le han adelantado en puestos, La Película del Año. Por grandiosa, por estremecedora y por dos adjetivos trilladísimos en los carteles de cine, que son conmovedora y espeluznante. Logra combinar ambas sensaciones al igual que junta policías y ladrones, policías malotes y policías dialogantes, ladrones de guante blanco y ladrones descarados, y así podríamos seguir con las dualidades ad infinitum. Bien es verdad que ambos colectivos brillan con luz propia en este peliculón que, en apariencia, poco tiene que ver con la obra de Victor Hugo y los musicales que vienen y van, pero son los niños del barrio y, sobre todo, las niñas quienes captan l´atención del Cinéfilo Ignorante por su frescura y por su insolencia cargadas de razones. Son ellos, los niñatos y niñatas, los protagonistas de los veinte últimos minutos más ocurrentes pero no por ello (in)creíbles que hemos visto en mucho tiempo. Son ellos los que figuran en las dos escenas brillantísimas que son esa en la que uno acaba herido y en la otra, la del león. En torno a todo ello, impregna el cuarto mundo, o sea: el tercero en medio del primero, el de las viviendas sociales más cutres de nada menos que París muy poco después de la celebración ficticia que aparece en el también brillante cartel de la película. Al final, uno se pregunta: ¿Quiénes son los miserables? O, mejor dicho, ¿quiénes se portan como miserables? Se llega a estas preguntas y unas cuantas disquisiciones más cuando se acaba esta obra monumental, con el espectador a la par pensativo y acuciado de incógnitas.